viernes, 21 de marzo de 2025

*LA IMPORTANCIA DE LLORAR ANTE DIOS*

 Hay días que pueden ser realmente difíciles, días en los que literalmente sientes que no puedes más, días en los que te duele tanto el alma que lo único que quieres es llorar; y no está mal llorar, a veces es necesario hacerlo; dice la Biblia que un dia JESÚS lloró ante la tumba de su amigo Lázaro.
9Llorar es parte del proceso de sanación del alma, así que si tienes que llorar, llora; porque llorar no es de debiles, sino de gente fuerte que ha estado resistiendo por mucho tiempo. Llora cuando tu alma lo necesite porque las lágrimas son como oraciones que llegan a DIOS cuando tú no puedes hablar.
Cuando sientas que no puedes más ve ante el SEÑOR y llora en su Presencia, deja que Él te abrace y te consuele; DIOS hará que ese llanto saque todo lo que te está destrozando por dentro y te ayude a limpiar el alma y el corazón, porque primero hay que vaciarse del dolor, la ira y la frustración para recibir la Paz y el Gozo del SEÑOR.
"Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados"
Mateo 5:4
Yerlen M

LA IMPORTANCIA DE LA AUTORIDAD

Sométase toda persona a las autoridades 
superiores; porque no hay autoridad sino 
de parte de Dios, y las que hay, por Dios
han sido establecidas. De modo que quien
se opone a la autoridad, a lo establecido
por Dios resiste; y los que resisten, aca-
rrean condenación para si mismos. Porque
los magistrados no están para infundir
temor al que hace el bien, sino al malo.
¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz
lo bueno, y tendrás alabanza de ella; por-
que es servidor de Dios para tu bien. Pero 
si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarte sujetos, no solamente por razón del castigo, sino 
también por causa de la conciencia. Pues 
por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; 
al que impuesto, impuesto; al que respeto, 
respeto; al que honra, honra (Romanos
19.1-7).

ESPÍRITU SANTO NOS PROTEGE DE SER CONTAMINADO

*LA PRESENCIA DEL *
El Espíritu Santo hoy, te muestra lo que es el Engaño   y cómo puede disfrazarse de verdad en nuestras vidas. Es fácil justificar nuestras .acciones basándonos en lo que otros hacen, pero debemos preguntarnos si realmente nos conviene y si nos lleva a un camino de integridad. 
La Biblia nos enseña que las malas conversaciones y ambientes pueden corromper nuestras buenas costumbres. Por lo tanto, es crucial huir de las tentaciones y buscar ambientes que nos eleven espiritualmente. Recuerda, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. No permitas que las apariencias te engañen.
Hoy, identifica una situación en tu vida donde podrías estar justificando una acción que no es beneficiosa para ti. Pregúntate: «¿Me conviene esto?»  Además, evita un ambiente o conversación que sabes que te lleva a la tentación. En lugar de eso, busca un lugar donde puedas reflexionar y orar.
Dios te bendiga 
Pastora: Yerlen Mantilla 

NECESIDADES HUMANAS Y PROFUNDAS*

Allí estaba el pozo de Jacob; y Jesús, cansado por la larga caminata, se sentó junto al pozo cerca del mediodía. Poco después, llegó una mujer samaritana a sacar agua, y Jesús le dijo: Por favor, dame un poco de agua para beber. La mujer se sorprendió, ya que los judíos rechazan todo trato con los samaritanos.
 Entonces le dijo a Jesús: Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana. ¿Por qué me pide agua para beber? Jesús contestó: Si tan solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva.
 Pero señor, usted no tiene ni una soga ni un balde, le dijo ella, y este pozo es muy profundo. ¿De dónde va a sacar esa agua viva?” Juan 4:6-7,9-11
 Jesús, decide pasar por Samaria, una región que los judíos usualmente evitaban debido a antiguas enemistades. Cansado del viaje, se sienta junto al pozo de Jacob alrededor del mediodía. Una mujer samaritana se acerca para sacar agua a esta hora inusual, posiblemente para no encontrarse con otros que sabían de ella, y Jesús le pide de beber, iniciando así una conversación que rompería múltiples barreras culturales, religiosas y sociales.
 Las profundidades que hay en nuestro interior
Así como la mujer samaritana percibía la profundidad del pozo como una barrera, nosotros a menudo consideramos que nuestros “pozos” internos, nuestros fracasos, temores y errores pasados, son demasiado profundos para sanar. Podemos pensar que nuestros problemas están más allá del alcance de Jesús, limitando su poder transformador en nuestras vidas.
Jesús es la fuente de lo alto.
 Es esencial entender que Jesús no se nutre de nuestra naturaleza humana, no depende de nuestros propios recursos, de lo que le podamos ofrecer a Dios, sino de recibir completa gracia que sólo Él nos brinda.
 Lecciones del Encuentro
 Jesús rompe barreras culturales y sociales: Al hablar con una mujer samaritana, Jesús desafía las normas de su tiempo, mostrando que su mensaje trasciende culturas y divisiones religiosas.
 El ofrecimiento del «agua viva»: Jesús ofrece a la mujer “agua viva” que va a saciar su sed para siempre. Este simbolismo representa la satisfacción profunda que solo Él puede ofrecer. Nos recuerda que nuestras necesidades más profundas sólo pueden ser satisfechas en Crisnfrontación con la verdad: Jesús revela la vida personal de la mujer, incluyendo sus relaciones pasadas y presentes, sin la intención de condenarla, sino de llevarla a una comprensión profunda de su necesidad espiritual.
Transformación y testimonio: Impactada por su encuentro con Jesús, la mujer deja su cántaro y corre a la ciudad para contarle a otros sobre Él. Su testimonio lleva a muchos samaritanos a creer en Jesús. Esto nos muestra cómo un encuentro personal con Jesús nos hace portavoces efectivos de su amor y verdad. No vamos a ser tan efectivos si no tenemos este encuentro personal.
¡Señor sólo tú puedes saciar tu sed!  En mi Amén.
Yerlen Mantilla

jueves, 3 de octubre de 2024

CUAL ES LA FUENTE CONQUE SACIAS TU SED?

La falta de conocimiento de no saber qué tipo de agua debes consumir, te lleva a depender de distintas fuentes de aguas, sin tener en cuenta de donde proviene, ni cuál es el caudal del cual se desprende esta agua, si es que esta acta para poderla consumir, De ahí es donde vienen muchas veces las contaminaciones llámese como se llame  aquella contaminación, puede ser física, o espiritual o el área en la que más te haya afectado, pero hay una agua que puedes consumir con la seguridad que es un agua que salta para vida eterna, Jesús nos dice en su palabra en Juan 4:13-14: (Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed, más el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna).
En ocasiones nos sucede muy comúnmente cuando llegamos a casa o a cualquier otro lugar y nos sentimos cansados, sofocado, deshidratado, y lo que más anhelamos en aquel momento es bebernos un vaso de agua, y nos atrevemos a usar cualquier objeto, con tal de alcanzar a saciar nuestra sed, no teniendo en cuenta en condiciones se encuentre aquel vaso solo porque nos parecido que estaba limpio, perooooo…, si en realidad estaba limpio ese vaso?,  en qué condiciones se encontraba el fondo de ese vaso, y es lo que a menudo nos sucede cuando necesitamos una palabra de parte de Dios, nos saciamos con la primera persona que nos brinda un vaso de agua sin tener en cuenta en qué condiciones se encuentre aquella persona espiritualmente, y nos estamos saciando de una agua contaminada, tal vez de resentimiento,  Altivez, orgullo, y tantas otras cosas que  de hecho como es la fuente en ese momento que creemos tener, cuando vamos a ver, pues ya nos hemos contaminado de una doctrina fracasada, o mal intencionada que nos lleva a un decaimiento espiritual, o sea nos contaminamos de tal manera y es por eso que a veces decimos, porque aún no me siento realizada en el servicio a Dios,
Pero es de ahí, en donde radica el problema, el que no bebemos de la fuente que salta para vida eterna, sino que consumimos un agua sin tener en cuenta cuál es su nacimiento.